
¡Qué social-demagógico es este Gobierno! La obsesión por la imagen y por meternos a todos en un mundo donde sólo tiene cabida lo políticamente correcto alcanza cotas tan altas como ridículas. Aunque, en este sentido, el Gobierno tiene abiertos varios campos, vamos a centrarnos en el de la paridad.
La primera muestra de ese feminismo rancio de Zapatero fue la de un Gobierno paritario, que, con el tiempo se ha demostrado que hacía honor a su calificativo, no tanto por que hombres y mujeres se reparten por igual la primera línea del Gobierno, sino porque todos sueltan paridas por su boca. Las paridas se distribuyen con paridad, tanto monta, monta tanto, tanto Moratinos como Carmen Calvo.
Ahora se abren dos frentes nuevos. El primero en las listas electorales, pues se obligará a que se alternen hombres y mujeres en los puestos de salida (¿quién determina hasta qué puesto se considera de salida?). Es una medida que, impone, en lugar de fomentar o incentivar, y además, me parece del todo degradante para las mujeres. ¿Una mujer está en un puesto de salida por el mero hecho de ser mujer? Ahora muchos, incluso ellas, podrán llegar a pensar que es así.
Yo creo que, por encima del sexo, están las capacidades y el trabajo de cada uno, y eso, insisto, no depende del hecho de ser hombre o mujer. Debían haber sido las propias asociaciones de mujeres las que hubieran prostetado, pero no, se encuentran cómodas haciéndose la foto con ZP.
El segundo frente está abierto en las grandes compañías de nuestro país, que se verán obligadas a contar con un mínimo del 40% de mujeres en sus Consejos de Administración. Un portavoz de la CEOE contestaba a Caldera hoy que, "vamos a tener que fabricar consejeras". Esto, al margen de un despropósito, pues hay empresas que incluso poniendo a todas las mujeres de sus directivas no alcanzarían ese porcentaje, supone otra muestra más del intervencionismo casi patológico de los socialistas, pero qué le vamos a hacer, son socialistas, ni siquiera socialdemócratas...
Siempre he pensado que el mérito es la mejor vara para medir la valía de las personas, independientemente de su sexo, religión, orientación o cualquier otro rasgo de la persona. ¿Por cierto, lo de los rumores de Zerolo para la alcaldía de Madrid es para cubrir otra cuota?