Daba daba daba... Esa era la musiquilla que acompañaba las numerosas películas de Paco Martínez Soria o Andrés Pajares en las que se reflejaba el auge del turismo en España. Y si algo había destacable para los espectadores, especialmente para los varones, eran las suecas, nombre con el que se designaba prácticamente a toda chica de piel blanca y rubia, sin importar su lugar exacto de procedencia. Aunque muchas veces las que aparecían en las películas fueran de Cuenca o alguna sobrina del director.
Muy probablemente, las invasiones de las suecas en las playas del Levante, fueron un símbolo del cambio social y económico que atravesaba nuestro país. Pasábamos de cultivar la huerta, a trabajar en los servicios que se generaban en la costa tras el boom inmobiliario de los 70, que por cierto, eso sí que era descontrol y masificación, y no lo de ahora. En televisión, dejamos a un lado los coros y danzas para corear los encantos de las suecas y derivadas en biquini.
En algo menos de una década, España está experimentando de nuevo un cambio que supone la culminación de la sociedad urbana, una revitalización de nuestro atractivo como residencia para los extranjeros y, en definitiva, nuevos niveles de bienestar. Y otra vez, vuelven a aparecer los suecos, pero ya no en forma de mujer, sino en forma de cubo azul con unas letras amarillas en las que se puede leer IKEA.

Los españoles hemos pasado de la vitrina del salón, la mesa de camilla y el aparador (o mueble monumental que ocupa todo el frontal del salón con un hueco grande para meter la tele) a buscar líneas más modernas, más funcionales, más urbanas y, si se quiere, más minimalistas. Buscamos calidad y precios bajos, como siempre, pero ahora, tenemos más tiempo libre y podemos, e incluso nos gusta montar nuestros muebles (hay quien se siente realizado).
La expansión de IKEA es un buen termómetro del nuevo cambio de España, de hecho, pretende abrir dos docenas en tiendas más a corto y medio plazo. En Murcia lo hará en breve, atraída por el desarrollo económico y el crecimiento urbanístico de la zona que contará con decenas de miles de residentes extranjeros que comprarán sus muebles, ¿sabéis dónde? No, no se trata del Mogollón de Muebles Al Costo, muy respetable, sino en IKEA. Pronto, volveremos a hablar de IKEA como empresa, un caso de estudio.